Publico temas de psicología, psicoterapia, bienestar emocional, salud física y mental, UCDM y @curarlamente.
sábado, 23 de mayo de 2020
¿Cómo se deja de juzgar?
El objetivo de nuestro programa, a diferencia del objetivo del aprendizaje del mundo, es el reconocimiento de que juzgar, en el sentido usual, es imposible. Esto no es una opinión sino un hecho. Para poder juzgar cualquier cosa correctamente, uno tendría que ser consciente de una gama inconcebiblemente vasta de cosas pasadas, presentes y por venir. Uno tendría que reconocer de antemano todos los efectos que sus juicios podrían tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas en ellos. Y tendría que estar seguro de que no hay distorsión alguna en su percepción, para que sus juicios fuesen completamente justos con todos sobre los que han de recaer ahora o sobre los que hayan de recaer en el futuro. ¿Quién puede hacer eso? ¿Quién, excepto en delirios de grandeza, pretendería ser capaz de todo esto?. (M-10.3)
lunes, 9 de marzo de 2020
Proyección
¿En la pantalla de tu vida qué película eliges proyectar? Todo lo que ves que no te gusta; es tuyo. Y todo lo que miras que te hace feliz también es tuyo. No es del otro, no es de las otras personas, aunque tu crees que hay buenos y malos. Tu eres quien desde tu mente proyectas lo que vez allá afuera, en la pantalla de tu vida. ¿Te gusta lo que estas viendo? Si es una película o una serie de miedo y te hace sufrir, puedes cambiarla por una donde veas como los problemas se solucionan y todas las situaciones que te preocupan se disuelvan, puedas sentirte tranquila y ser feliz; tener paz mental. ¿Porqué he insistido en que tu eres el que dirige su mente? porque tienes una mente tomadora de decisiones. Puedes decidir desde el ego (tu yo terrenal) o desde tu yo superior (tu yo espiritual) Tienes libre albedrío. Consulta en línea citas: nasacurartetubeatriz@gmail.com
martes, 25 de febrero de 2020
El príncipe y la sirena
Había una vez…
En el mundo de la ilusión existió
un príncipe llamado Bernard que vivía en la península escandinava, en el Reino
de Noruega. Era un príncipe amoroso, trabajador y valiente. Le gustaba navegar por los Golfos y Mares del mundo sobre grandes olas y resistiendo a los peligros.
Lanzaba al mar unas redes
muy hermosas que resplandecían, porque él quería atrapar a una sirena, era el Ulises
de los mares. Un día inesperado se sintió atraído por el canto de una hermosa
sirena, que aunque no podía mirarla de
cerca, al escuchar su canto, éste lo atraía cada vez más hacia ella. No sabía qué
clase de sirena era, ni de qué región del mundo, sin embargo ¡él escogió a esa
sirena!
La sirena llevaba muchos
años dentro del mar, quizás tenía más experiencia que el propio príncipe en
esas aguas, sus recorridos por el mar le
habían mostrado toda clase de navegantes: reyes, piratas y príncipes de
diferentes partes del mundo. La sirena Eugene quería conocer a un príncipe que
fuera franco y afectuoso y que asimismo odiara las mentiras.
El mito en el mundo de las
sirenas era que los príncipes azules no existían, que si alguna sirena se
encontrara con un príncipe que pareciera azul, tenían que abrir muy bien sus ojos asirenados
para ver realmente su color, porque en el fondo del mar y en el fondo de los
príncipes existen muchos colores.
Nadie supo si el príncipe Bernard
“atrapó” con sus preciosas redes a la
sirena y si la sirena Eugene “encantó”
al príncipe con su melodioso e hipnotizador canto. La leyenda cuenta que
sintieron una gran felicidad mientras se conocían. Con el paso del tiempo los
dos se disolvieron en el mar del mundo de la ilusión.
Beatrice
09-02-20
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